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Acuerdos de paz

Salvadoreños, sin paz tras 25 años del fin del conflicto armado

Las pandillas, el narcotráfico y la extorsión han sido las principales barreras que han impedido que los salvadoreños tengan una convivencia pacífica plena, opinan los expertos.

Por Jaime López

Acuerdos de paz

El médico José Miguel Fortín, el sicólogo Joaquín Samayoa y el abogado y escritor David Escobar Galindo conversan con la periodista Karen Molina en el foro. | Foto por Jessica Orellana

Hace 25 años, los salvadoreños creyeron que sepultaban la violencia que por más de doce años cobró la vida de más de 75 mil personas y la desaparición de otras ocho mil. Jamás se imaginaron que cerraban un capítulo negro de la historia de El Salvador y que comenzaba uno nuevo de violencia, en el que solo se cambiaba de actores.

“No terminamos la guerra, sino un aspecto formal de la guerra con la firma de los Acuerdos de Paz que fue importantísimo… Comienza la batalla, termina la batalla”, afirmó el exdirector del Instituto de Medicina Legal y siquiatra José Miguel Fortín Magaña, quien junto a los académicos y columnistas David Escobar Galindo y Joaquín Samayoa, hicieron una retrospectiva del país, 25 años después de firmados los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y la ex guerrilla del FMLN, el 16 de enero de 1992.

Para evaluar qué ha pasado luego de la firma de los Acuerdos de Paz, El Diario de Hoy organizó un foro con estos expertos en el tema, con la participación de estudiantes universitarios de Psicología y Antropología de la Universidad José Matías Delgado y la Universidad Tecnológica.

Los universitarios se mostraron preocupados por la realidad de El Salvador en tiempos de nominal paz y mostraron su interés por contribuir desde sus especialidades, a la solución de la violencia que a diario enluta a un promedio de 15 familias salvadoreñas por día, producto en gran medida de la guerra de las pandillas.

El observador Joaquín Samayoa reconoció que como sociedad ha habido poco aprendizaje de convivencia para la democracia. Samayoa estima que la democracia no solo es un sistema de políticos, sino un régimen para el manejo “civilizado” de conflictos en las sociedades, a pesar de lo imperfecto, engorroso y los defectos que pueda tener para satisfacer los legítimos intereses de los distintos sectores.

Prevalece la intolerancia

Pese a que el principal reto de los salvadoreños es consolidar la democracia, “la intolerancia y la incapacidad de aceptar el disenso siguen existiendo en El Salvador, y mientras seamos intolerantes y no tengamos la capacidad de aceptar la textura de la fase después de discutir con el enemigo político, y donde este le dice: ‘Usted me defendió porque está de acuerdo conmigo’, el otro le contesta: ‘No, señor, yo estoy en absoluto desacuerdo con usted, pero moriría por su derecho a no estar de acuerdo’, esa es la esencia la democracia, la convivencia y la paz”, enfatizó.

El psiquiatra agregó que si no se tolera a quien piensa diferente o porque habla mal o bien o dice cosas que el adversario no desea oír y se empieza a ofender, entonces se está llegando al punto de la violencia”.

Para que haya una convivencia pacífica y democracia se debe aprender a vivir con los contrapesos y aceptar las diferencias de los demás, sentenció Fortín Magaña.

El académico David Escobar Galindo es del criterio que para avanzar en la construcción de la paz y la democracia “se deben buscar las causas que nos llevaron a la guerra”. “La guerra no se produjo por un esfuerzo de unos cuantos meses o años, empezamos a construirla 50 años antes como mínimo”, explicó.

Sostuvo que el no haber realizado las acciones necesarias en ese lapso , hizo que el conflicto llegara a la guerra. “En El Salvador había una exclusión política sistemática vinculada a que nunca nos propusimos la práctica democrática ni en el siglo XIX ni en el siglo XX y donde el poder se imponía por su propia naturaleza o el autoritarismo, el cual hizo crisis en 1979”, reseñó.

Aun con el luto y el dolor de miles de salvadoreños, en 1980 se comenzó el proceso de democratización por necesidad y no por convicción, detalló Escobar Galindo.

El académico, rector de la Universidad Dr. José Matías Delgado y firmante de los acuerdos de paz, piensa que la violencia política que originó la guerra no surgió de las entrañas del pueblo salvadoreño. “Cuando no se hace lo que se tiene que hacer en el momento oportuno (prevención), entonces se llega a las situaciones que vivimos”, durante una docena de años, en el que la violencia cobró cientos de vidas y el desplazamiento forzoso dentro y fuera del país, reseñó.

Tras todo un largo proceso de diálogo y negociación surgieron los Acuerdos de Paz, que no era más que la partida del nacimiento de la nueva era nacional y “después venía todo el proceso que implicaba construir un nuevo esquema de sociedad integrada, porque veníamos de la sociedad dividida que tomó consciencia de eso”.

Crítica posguerra

Luego del fin del conflicto armado, la sociedad experimenta nuevos ataque como los secuestros, las pandillas, el narcotráfico y finalmente, ahora, las extorsiones, enumeraron los expositores.

Escobar Galindo afirmó que tras la finalización del conflicto, en los años 90 empezó un nuevo brote de violencia orgánica en el entorno salvadoreño, en cuya causa no hay del todo un consenso, porque Samayoa estima que la violencia criminal de las maras, a pesar de todo lo que se dice, la encuentra muy poco relacionada con la situación política.

Lo cierto es que en la década de los año 90, después de firmada la paz, “los estudiantes empezaron a pelearse en las calles ( se lanzaban piedras), de ahí vino el narcotráfico y nadie le puso atención. Estamos en la última etapa del trayecto”, opina Escobar Galindo.

Los grupos delictivos empezaron a organizarse y la evolución de las maras que más tarde provocaron que las estadísticas de homicidios comenzaran a elevarse.

Luego surgió la extorsión, “un fenómeno francamente trascendental que consiste en acostumbrarse a vivir del trabajo ajeno”, subrayó Escobar Galindo.

Gran parte de esos delitos ha sido atribuida a las pandillas, las cuales no han sido fáciles para las autoridades de contener, más ahora con los avances tecnológicos de la telefonía celular en el país, a su fácil y económica adquisición. “El fenómeno se ha salido de control. Si yo dejo que las cosas pasen llego a la etapa terminal. Esa violencia necesita quimioterapia, no medicamentos paliativos, de eso hay que tener consciencia de que cuando las cosas no se hacen a tiempo generan esos conflictos”, afirmó Escobar Galindo.

El académico cuestionó que en El Salvador no haya diagnósticos realistas. “Nos acostumbramos a dar opinión, pero dónde está el diagnóstico de lo que verdaderamente está pasando en todos los campos fundamentales de la vida nacional”, cuestionó.

Samayoa pidió a los diputados legislar comprendiendo el origen y la raíz de los problemas y las realidades, y no legislar para salirle adelante al adversario político para “bloquearle su iniciativa”.

Mario Surio
  • angel flores

    Existe la necesidad de un dialogo continuado entre los partidos mayoritarios de El salvador para encontrar una convivencia y un trabajar juntos…pero tambien debe surgir un dialogo hacia lo interno de cada partido politico para iniciar un proceso de democratizacion interna…que supere los caudillismos y las cupulas autoritarias dentro de los mismos parti los politicos. Ademas de un dialogo entre los representantes dea institucionalidad democratica ..de los poderes del estado Salvadorenos a la luz de nuestra Constitucionalidad para saber equilibrar los conceptos basicos de pesos y contrapesos ,

  • Osvaldo Rivera

    Disculpenme pero esta demostrado que con partidos politicos autoritarios jamas podra haber dialogo sincero. No tienen esa capacidad que tienen los gobiernos verdaderamente democratas de otras naciones. Eso nos hace ser muy pobres e incapaces de resolver nuestros propios problemas. Sin embargo parece ser que la poblacion cada dia toma mas conciencia de lo que esta pasando en la realidad y que sera reflejado en las proximas elecciones presidenciales.

  • Juan

    Los únicos que disfrutan de la pos guerra son la gente del buen vivir( oligarquía roja)

  • Manuel Arevalo

    desigualdad social cuando no hay oportuninades .de trabajo y ver que una elite tiene todo y la mayoria nada..una elite que ha contralado las riquesas del pais por decadas..sin dar ni las mijajas ala mayoria una elite que lo tiene todo y quiere mas todavia,en el salvador se nace pobre y se muere pobre.mientras los ricos han sido ricos por decadas donde los politicos heradan la profesion de politicos asus hijos por que es la mejor manera.de hacer dinero facil,a base de corrupcion y jugosos sueldos..mientras jose y maria los del barrio pobre no tienen .ni el menor chance.de entrar a formar parte del club .claro cuando se tiene hambre..y no hay comida que pasa el humano se enoja y es violento..