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Las diez razones que generan violencia en El Salvador

Tres analistas invitados al Foro de El Diario de Hoy hacen un resumen de los factores que están incidiendo en los niveles de violencia en el país, tomando en cuenta tareas pendientes que han quedado desde los Acuerdos de Paz firmados en enero de 1992. A continuación algunas de las razones más significativas que indicaron los expertos.

Por Katlen Urquilla

Desde la agresividad y la intolerancia hasta la educación mal orientada, el autoritarismo y la imposición son algunos de los factores que señalan un sicólogo, un siquiatra y un académico como desencadenantes de la ola de violencia que vive el país.

Es la conclusión a partir del análisis de las diez principales causas del fenómeno y sus propuestas de solución, esbozados en un foro de El Diario de Hoy con los académicos Joaquín Samayoa, sicólogo con maestría y doctorado en administración escolar y educación para el desarrollo; David Escobar Galindo, doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales y firmante de los Acuerdos de Paz; y José Miguel Fortín Magaña, siquiatra y exdirector del Instituto de Medicina Legal.

El hecho innegable es que si bien se terminó el conflicto armado el 16 de enero de 1992, otra clase de violencia ha aflorado desde entonces y no ha permitido que el país viva auténticamente en paz.

Samayoa opina que la violencia es la causa y efecto de muchos fenómenos, algunos derivados indirectos de la guerra, pero que hay factores socioeconómicos como detonantes.

También expone que la ausencia de los padres para cuidar de sus hijos por las extensas jornadas laborales en el sector comercio hace que los muchachos pasen solos en sus casas y no tengan una orientación adecuada ni se les dé tiempo de calidad. “Y lo peor es que el sistema educativo está actuando como que nada ha pasado”, lamenta Samayoa.

Fortín Magaña considera que “la indiferencia es lo que nos está matando”, porque los salvadoreños, sobre todo los jóvenes, están dejando en manos de los políticos que resuelvan los problemas que les atañen.

Escobar Galindo apunta que en el país hay que tener diagnósticos realistas de lo que verdaderamente está pasando con la violencia, porque solo de ahí vendrán soluciones eficaces. “Tenemos que salir de la trampa histórica de dejar las cosas donde están. Así fue con el fenómeno de la guerra, que la empezamos a construir y dejaron pasar las cosas”, analiza.

Tras los acuerdos de paz

Escobar Galindo destaca que la creación de instituciones con los Acuerdos de Paz para velar por la seguridad de la población significó un gran avance, como el caso de la Policía Nacional Civil (PNC), la cual, a su juicio, ha hecho un buen trabajo en estos años.

“Yo estoy satisfecho cómo ha venido funcionando, es lo que debería ser; hay que valorar lo positivo y lo negativo; si no estamos en la auto flagelación”, opina Escobar Galindo.

El firmante de la paz recuerda que la Fuerza Armada en aquella época era la gerente del sistema político y utilizaba los cuerpos de seguridad como mecanismo represivo de orden político y que eso generó autoritarismo.

Actualmente se vive en otro tipo de autoritarismo, coinciden los profesionales. Para Samayoa, otra de las instituciones que se modernizaron desde entonces es la Corte Suprema de Justicia, cuya Sala de lo Constitucional está bajo la lupa del partido oficial FMLN.

“Odian tanto a la Sala de lo Constitucional y la atacan ferozmente, porque es la que les ha puesto el dique para hacer cualquiera de sus arbitrariedades, que de otra forma ya hubieran hecho y fácilmente la separación de poderes fuera historia”, expresa Samayoa.

También considera que la PNC es una institución que ha funcionado, luego de que los cuerpos de seguridad eran instrumentos de represión en el país.

En cambio, Samayoa dice que la Procuraduría de Derechos Humanos lamentablemente, casi desde su origen, ha sido una entidad politizada porque se enmarcó en la polaridad de izquierda y derecha.

1. Intolerancia

Uno de los factores que influye en la sociedad salvadoreña para no vivir en paz es la intolerancia. De acuerdo con el siquiatra Miguel Fortín Magaña, la incapacidad de aceptar el disenso sigue existiendo en El Salvador y afirma que esa es la esencia de la convivencia, de la democracia y de la paz. “Tenemos que aprender a vivir con los contrapesos”, añade.
Para el sicólogo y observador político, Joaquín Samayoa, en toda sociedad hay diferencias de perspectivas, de intereses, de visiones de la realidad, pero eso es parte de la democracia, por lo que, a pesar de ser un sistema muy imperfecto, es el mejor que ha encontrado la humanidad para resolver civilizadamente los conflictos. Agrega que se ha mal entendido que la democracia es cosa de los políticos, cuando es un sistema de manejo de conflictos en las sociedades. Por ello, sostiene que ha habido poco aprendizaje de convivencia para la democracia y que después de 25 años de firmada la paz, en el país se carece de una cultura para la democracia.

2. Autoritarismo

Según Joaquín Samayoa, el país sigue viviendo marcado por el signo del autoritarismo y señala que eso es lo que está en el fondo de toda la intolerancia y violencia que se ve en el país, lo cual se refleja con actitudes de: “yo tengo razón y el que no la tenga que se aparte y si no lo hace yo lo aparto”. El académico indica que antes era con balas y ahora es con asesinatos morales como la difamación, la calumnia, sobre todo con el mal uso de las redes sociales en el encubrimiento del anonimato para difamar a cualquier persona que piense diferente. Señala que el autoritarismo es otro tipo de agresión que afecta valores. “Sí hay muy arraigado el esquema autoritario de enfrentarse a la realidad y de convivencia humana”, opina.
David Escobar Galindo, académico y firmante de los Acuerdos de Paz, ejemplifica que ni en el siglo XIX ni en el XX había una práctica democrática y que al llegar al sistema autoritario, en el que el régimen se impone por su propia naturaleza , fue que estalló la guerra en el país; luego comenzó un esfuerzo de democratización por necesidad, pero no por convicción, sintetiza.

3. Agresividad

Para el siquiatra y exdirector de Medicina Legal, José Miguel Fortín Magaña, la violencia es la sicopatología de la agresividad. Ejemplifica que hay personas que cuando escuchan cosas que no quieren oír empiezan a ofender al que las dice y termina llegando a la violencia.
Explica que los expertos de la siquiatría piensan que todos los humanos tienen dos instintos: el agresivo y el de vida, y que no se debe ir en contra de esos instintos, porque cuando uno se contrapone al otro ese choque genera violencia.
Y como sicólogo, Samayora considera que hace falta entender los tipos de violencia que hay y su origen. Un tipo de violencia en el país es la criminal que cometen las pandillas, explica, pero no le ve relación con la situación política del país.

4. Exclusión política

Escobar Galindo apunta que en el país había un sistema de exclusión política sistemática que llevó a la construcción de un régimen autoritario y a que surgiera un “sujeto revolucionario”, lo cual terminó en un conflicto bélico.
Y 25 años después, tras la firma de los Acuerdos de Paz, Joaquín Samayoa señala que en el país se tiene una sociedad con grandes bolsones de marginalidad urbana y hacinamiento, además de ausencia de padres que vigilen a sus hijos, condiciones que son caldo de cultivo para conductas de violencia social.
Samayoa critica que ninguno de los gobiernos de turno ha tenido la lucidez, pese las recomendaciones de expertos, de crear polos de desarrollo para desahogar los grandes centros urbanos.

5. Insensibilidad

Los analistas destacan que en El Salvador se está cayendo en un estado de insensibilidad y que eso podría incidir en la pasividad con la que a veces se ve el fenómeno de la violencia.
Fortín pone como ejemplo que ahora muchas veces importa más el caos vehicular que genera un muerto en una vía que la pérdida de una vida. “Nos hemos vuelto insensibles a la vida humana”, lamenta Fortín y agrega que también la “indiferencia nos está matando”.
Samayoa dice por su parte que hay una “desensibilización sistemática”, porque en el país ocurren situaciones a diario que son para hacer hervir la sangre a cualquiera, pero nadie reacciona y que eso ocurriría porque hay un mecanismo de defensa que apaga el ‘switch’ de las personas.

6. desintegración familiar y Emigración

La emigración masiva ha generado desintegración familiar e incide en la educación de las personas, afirma Escobar Galindo, al referirse a otro de los aspectos que influyen en la violencia.
También Samayoa considera que el hecho de que se haya invertido la proporción de los habitantes del campo y la ciudad significa una tremenda presión sobre los principales centros urbanos y que a eso se agrega que tampoco ha habido una política de mejoramiento de barrios para que las condiciones de vida permitan a los jóvenes un esparcimiento sano. Otro punto que destaca el académico es el poco tiempo que pasan los padres con sus hijos, debido a las largas jornadas laborales en la actualidad.

7. brotes de violencia estudiantil

Escobar Galindo explica que por los años 90 se empezó a ver algunos brotes de violencia orgánica con las riñas entre los estudiantes, luego vino el narcotráfico, pero nadie le puso atención a esos fenómenos; después se empezaron a organizar grupos pandilleriles y de ahí vino la extorsión como un fenómeno en el que grupos delincuenciales se han acostumbrado a vivir del trabajo ajeno. “Si se junta todo esto se ve dónde está el panorama. Estamos en la última etapa del trayecto”, analiza y para quien “el fenómeno se ha salido del guacal y queremos controlarlo”.
El firmante de la paz dice que así como en los años 80 se produjo una guerra que se fue construyendo durante muchos años previos, la violencia que ahora vive el país es producto de factores que se han unido desde hace años. “Esta violencia necesita quimioterapia, no medicamentos paliativos”, expresa. Mientras para Samayoa, la violencia actual es causa y efecto de muchos fenómenos, algunos derivados indirectos de la guerra.

8. Pandillas y narcotráfico

Para los especialistas, la fuerza que han tomado las pandillas y el narcotráfico está golpeando al país.
Pero Escobar Galindo es de la opinión que el problema del narcotráfico no se puede resolver en El Salvador porque los que tienen que tomar medidas para solucionarlo no lo hacen.
Fortín Magaña, en cambio, critica que en los últimos gobiernos se ha hablado de planes mano dura, súper mano dura “o mano peluda” y “El Salvador Seguro”, pero con estos no se logra resolver el problema de las pandillas.
Mientras que Samayoa considera que el fenómeno de las pandillas no se puede vincular a los efectos de la guerra porque hay países que no pasaron por un conflicto como el salvadoreño y tienen maras, y hay otros como Nicaragua, Chile, Argentina, que sí pasaron por luchas contra dictaduras y no tienen pandillas.

9.Falta de políticas integrales

No hay políticas de Estado en el ramo de seguridad, sino una serie de reacciones políticas sobre un evento; las políticas de Estado trascienden a los gobiernos y no importan que sean del mismo signo político, señala Fortín Magaña sobre otro de los aspectos que inciden en que la violencia no se resuelva en el país.
Samayoa considera que la institucionalidad para administrar justicia está rebasada con creces desde hace años. Cuestiona que cómo se le puede pedir a una institución como la Fiscalía que haga investigación o que la dirija, cuando se le acumula cada semana cientos de casos nuevos. Y Escobar Galindo destaca que se requiere de un plan nacional para tratar la violencia, porque todo se reduce a los periodos presidenciales que al inicio prometen hacer todo y al terminar no existe nada.

10. Educación mal orientada

Escobar Galindo y Samayoa consideran que el sistema educativo ha tenido mucha influencia en la realidad actual del país. Como académico, Escobar Galindo señala que la educación ha perdido ejercicio de formación porque no se enseña comportamiento ni urbanidad a la niñez. Samayoa afirma que las universidades le han fallado al país porque no han hecho investigaciones antropológicas serias ni rigurosas sobre el fenómeno de la violencia y las pandillas, y las que hay son deficientes. Agrega que el sistema educativo no trata de entender ni equipar a los estudiantes, ni a los padres de familia para una mejor educación. “El sistema educativo está de espalda a la realidad”, afirma.

Armando Bonilla
  • Rayman

    Interesante cada planteamiento hecho por los panelistas. Nuestra violencia de cada día es la respuesta acumulada a la desidia de todos los gobiernos de post guerra que se dedicaron a politiquear sin prever la efervescencia con que creían las ahora estructuras pandilleriles desde mediados de los años 80. Mara Jade, Mara AC/DC y otras en Soyapango. La Gallo en Mejicanos, ya eran grupos numerosos de cipotes renegados que solo necesitaban de mentes criminales propiamente para crecer como mafias. Luego las deportaciones producidas en EU y la llegada de esos ya pandilleros al país ¡Y nadie hizo nada porque NO pasaba nada! Ese dejar pasar y dejar hacer para o gastar recursos en investigar a los pandilleros los hizo crecer, multiplicarse y envalentonarse mucho antes que treguas y tales. Esa tal tregua patrocinada por Mauricio Funes solo fue una medida politiquera con el cinismo por delante de “bajar” las cifras de muertos y obviaron con total descaro y sin desdén alguno por la hipocresía el crecimeinto de cementerios clandestinos porque ello encubría “su” reducción de muertos diarios. Pero no fue ni el gobierno de Funes únicamente y tampoco la tregua hizo nacer la fuerza de las pandillas. Sostener lo contrario con unas pruebas bastante rebuscadas en los discursos también es hipócrita, porque las manos duras areneras anteriores lo único que lograron fue hacer también que las pandillas dieran vuelcas de tuerca a sus estructuras y nunca se pasó de hacer shows mediáticos en noticieros locales derribando puertas con una parafernalia tal que solo agrandó las ínfulas y orgullo de los mareros. Y el ahora diputado Rodrigo Avila es una de esos culpables de NO hacer nada y ahi anda bien guapo él dando y ofreciendo opiniones sobre el tema cuando no tuvo ni seso ni pantalones para enfrentarlo como ahora sugiere. Y asi podemos llenar diarios y televisiones de opiniones sin hacer nada al respecto. Somos violentos por genética y una mano dura nos viene bien ya que no es que no podamos sino que no sabemos vivir en democracia total mirando a quienes nos contrarian las opiniones sin intentar matarlos o cuando menos insultarlos. Cosa por demás igual todos los días del Señor.

    • sinnombre

      con todo el conociemiento que existe sobre el problema de la violencia en el pais , de donde vino y como combatirla pero nada se hace al respecto . La verdad es que esto sigue y ahora es como un cancer que no lo pueden curar o talvez a mucha gente no le conviene erradicar este problema! se ha convertido en un negocio ya que tanto los gobernantes como las poblacion nunca le dio importancia a la niñez y no quizo invertir en ellos despues de la guerra, recuerdo que visite a mis abulelos el año de la paz 1992 y era tan doloroso para mi ver jovencitos de la edad de mis hijos , pidiendo una moneda a cambio de limpiar el parabrisas del carro . Muchachos con la cara y ropa sucia tirados a la calle como perros !! La gente pasaba y no les volvia ni a ver ! como si al ignorarlos se ivan a desaparecer? Estos son los resultados ! ahora estos grandes intelectuales talvez pueden hacer algo al respecto. HAY que dejarse de babosadas pues esto ha atraido la atencion mundial desde el principio , los paises desarrollados ayudan con dinero para que se mejore esta situacion , nadie ha supervisado a los encargados de estas ayudas y van a terminar a manos de quien ya sabemos han estado sacando dinero que no les pertenece por lo tanto la delincuencia sigue peor y no tiene nada q ver con que partido esta dirigiendo el pais .
      Areneros han tomado lo que no es de ellos y todo este dinero era para ayudar al bienestar de la gente , combatir el crimen etc. en mi opinion el peor problema que existe es que el q tiene el poder no piensa en nadie mas sino en Ellos mismos y estan mal acostumbrados a vivir por encima de sus ingresos por lo tanto tienen que tomar lo que no les pertenece.