Arriba
conferencia de prensa guerrilla

Las deudas y los deudores de los Acuerdos de Paz

Para el firmante de los acuerdos de paz, Salvador Samayoa, los partidos políticos y las “elites” del país son los que han quedado debiendo en materia de compromiso y de visión de país.

Por Mirella Cáceres

conferencia de prensa guerrilla

Salvador Samayoa (izquierda) junto a Schafik Handal y Salvador Sánchez Cerén, entonces dirigentes de la guerrilla, ofrecen una conferencia de prensa. | Foto por Archivo

Las distintas fuerzas políticas y las “elites” del país no han aprovechado el escenario que dejó la firma del fin de la guerra en 1992 para trabajar por la solución de los problemas más graves del país. Así lo ve Salvador Samayoa, quien fue parte del equipo de negociación en representación de la guerrilla con el gobierno de la época, encabezado por Alfredo Cristiani.

La manera en que resume Samayoa esa deuda es: la falta de visión y compromiso. “Llegan al gobierno y no saben bien qué quieren, qué funciona, qué no funciona, llegan a aprender, es un desperdicio de tiempo, quinquenio tras quinquenio”, apunta.

El ejemplo más claro que pone es el tema de la educación, la que dice que tras 25 años de los acuerdos debió haber sido ya transformada y se debería tener “una ciudadanía, una juventud y una mano de obra con otros estándares y por tanto con posibilidad real para empezar a salir de la pobreza”.

En el tema de educación, el firmante de la paz es muy crítico y achaca a “la falta de sabiduría” el que no se haya invertido en infraestructura y en la formación del docente, que conduzcan a la transformación de la educación que se necesita en el país. Y eso, añade, no se limita al incremento del monto del presupuesto para el ramo, sino que se trata de pensamiento y de con qué calidad se lleva a cabo el proceso educativo y todos sus componentes.

En ese sentido, Samayoa resalta que los dos gobiernos del FMLN tampoco han marcado una diferencia y cuestiona el gasto millonario en el reparto de zapatos y uniformes que hacen cada año cuando se pudo haber invertido mejor ese dinero.

“Se ha gastado un montón de dinero en zapatos y pantalones que, además de que son feos y llegan tarde, no los necesitaban. Puede ser que zapatos algunos sí, pero… Yo no cuestiono el programa alimenticio, pero yo sí cuestiono que se hayan gastado cerca de $400 millones en cada quinquenio en esas otras cosas cuando en realidad podíamos haber puesto de lujo la mayor parte de escuelas e instituciones nacionales del país con ese dinero”, reflexiona.

Pero también atribuye a una falta de lucidez lo que se debía hacer no solo en educación, sino también en economía y en salud. “Ya ve, la salud pública es un desastre, nos cobran un montón de impuestos y si uno tiene una enfermedad grave se lo lleva la tristeza, tiene que ir a morir en un sistema de salud muy deficiente. No hemos hecho bien las cosas, no hemos aprovechado bien el escenario de la democracia y de la tolerancia”, sostiene.

En todo esto, Samayoa también asigna responsabilidad a las que él llama “elites del país”, que admite han tenido avances en su manera de pensar, aunque cuestiona ciertas manifestaciones como las que se vio recientemente relacionada con el incremento del salario mínimo. “En general las elites económicas siguen manifestando un nivel de poca visión de futuro y poca sensibilidad social… por supuesto hay empresarios y familias que sí, hay obras sociales buenas de algunas empresas”, asegura.

Aunque aclara que su juicio no es a personas, sino “un juicio histórico sobre las clases sociales dominantes” a las que llama elites, de las que, insiste, si se ve en perspectiva histórica han quedado en deuda en su visión de futuro y de sensibilidad social.

Mario Surio