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El Firpo fue el campeón en el año de la paz

Los toros ganaron el tercer título de su historia al vencer 3-0 al Alianza en el  Cuscatlán, casi cinco meses después de aquel histórico 16 de enero de 1992.

Cuando en enero de 1992 se firmaban los Acuerdos de Paz, el fútbol en El Salvador de aquel entonces tenía nombre y apellido: Luis Ángel Firpo. El equipo usuluteco era el cuadro de moda, era el vigente campeón de la campaña 1990-1991, y estaba justo en medio de la construcción de un tricampeonato que permanece como un hito irrepetible, desde entonces, en el circuito mayor. Además, apenas en junio de 1991, Firpo había logrado derrotar nada menos que a la Juventus de Turín italiana, en un partido amistoso en el Coliseo Memorial de Los Ángeles.

Primera División salvadoreña

El Firpo de 1991, entonces dirigido por Juan Carlos Masnick, empató 0-0 con Juventus y después venció a los italianos en penaltis.

Firpo, por entonces dirigido por el macedonio Kiril Dojcinowski, era la base de la Selección que buscaba clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994, tenía a los mejores jugadores nacionales del país y gozaba del apoyo económico de la familia Torres Rivera.

La Primera División salvadoreña se jugaba entonces a cuatro vueltas, con lo que cada equipo tenía que disputar 36 juegos en su fase regular. Algo muy distinto a los actuales torneos cortos, con 22 juegos en esa ronda.

Los toros dominaron de manera incontestable, y en los 36 juegos obtuvieron 22 triunfos, siete empates y siete derrotas, 58 goles en favor y 27 en contra, para 51 puntos en total. Como comparación, el segundo lugar en la clasificación, el Alianza, solo alcanzó 40 puntos en esta ronda. Firpo le sacó 11 de ventaja.

Los cuatro mejores de la fase regular pasaban a una cuadrangular final, y a la misma se clasificaron Firpo, Alianza, FAS y Águila. Tigrillos y emplumados se quedaron atrás, y el partido para definir al campeón fue entre toros y albos, donde Firpo sería campeón si al menos empataba. Este juego, con el arbitraje de Rafael Antonio Rodríguez, se disputó en el estadio Cuscatlán el 5 de junio de 1992, casi cinco meses después de la firma que llevó al fin del conflicto armado.

No hubo un lleno total en el Coloso de Montserrat, pero los usulutecos vivieron una fiesta al superar 3-0 a los albos, y ganar así la tercera corona para la institución, que se sumaba a las conseguidas en 1989 y 1991. Firpo ponía los cimientos de una dinastía ganadora en esa década, en la que se volvió uno de los equipos más dominantes del redondo nacional. En 1993 volvería a ser campeón, y repetiría en 1998 y 1999.

“Ese Firpo viajó mucho a EE. UU., le ganábamos a los equipos de México que nos ponían. Entonces, nos pusieron con la Juventus, y les ganamos en penaltis”.

Paliza, invasión y éxtasis
Los goles del triunfo pampero ante Alianza llevaron toque brasileño: Fernando De Moura marcó de cabeza al minuto 74; luego Marlon Menjívar hizo diablura y media por derecha hasta centrar para el cabezazo de Nildenson “Nenei” De Mello (77’), y el mismo De Mello selló la goleada al 84’, cuando vio salido al arquero albo Santillana y firmó un bello gol desde la mitad de la cancha.

Bajo la dirección técnica del macedonio Kiril Dojcinowski, Firpo alineó en ese partido con: Carlos “Carlanga” Rivera, Nelson Rivera Portillo, Leonel Cárcamo Batres, Giovanni Trigueros, Miguel “la Muerte” Estrada, Marlon Menjívar, Fernando Lazo, Pedro Vásquez, Fernando De Moura, Nildenson De Mello y Edgar “Kiko” Henríquez.

El partido no concluyó, pues los aficionados invadieron la cancha cuando faltaban seis minutos. Sobre el triunfo pampero, El Diario de Hoy publicó que “su gran victoria, contundente y sin reparos, la sustentó Firpo con organización dentro y fuera de la cancha, y con un trabajo que es modelo para el resto de equipos”.

La crónica reportó que “con el gol (de De Mello, el 3-0) vino la invasión de la cancha que empañó este partido final, porque quedó inconcluso. Sin embargo, al margen de todo, el triunfo de Firpo y su revalidación del título queda limpio de dudas, pues fue logrado con gallardía y poniendo de manifiesto su grandeza de equipo”.

Mario Surio