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En San Fernando hay mucho resentimiento

Rosa Elvira Moya considera que hay retrocesos tras la firma de los Acuerdos de Paz hace 25 años, hay inseguridad y a quienes se esforzaron por los objetivos los hicieron a un lado. Ella sigue adelante en una cooperativa con la apicultura

Enrique Maldonado

Al ver que otros solo “llegan a lograr”, Rosa Elvira Moya dejó de respaldar las actividades políticas del partido en el gobierno en el municipio. “Solo en dos elecciones después de los Acuerdos de Paz no los he apoyado”, afirma

De la euforia al resentimiento y la intranquilidad. El fin del conflicto armado fue para Rosa Elvira Moya, residente en San Fernando, Morazán, la ventana para muchos logros. Algunos se consiguieron, pero tienen cierto retroceso. Otros, solo son una promesa.

Con el cese de los enfrentamientos y la consecuente firma de los acuerdos de paz, el 16 de enero de 1992, la gente podía manifestar sus ideas y simpatías abiertamente, sin temor a sufrir alguna represalia. “Podía decir lo que quería”, dice.

Después de 25 años de ese hecho histórico, hay ciertos matices a tomar en cuenta para hablar libremente. Es decir, hay que pensar bien lo que se dice, dónde se dice y a quién se dice. En estos momentos “no se siente tranquilo uno. Antes se sabía quién era compa (combatiente) y cuándo venían los militares (al pueblo). Ahora, no”.

La violencia representa un retroceso respecto a un cuarto de siglo atrás. “Ha habido retroceso en la delincuencia y en lo político”, asegura Moya.

Hay intranquilidad, no solo en San Fernando sino en todo el país, por la violencia que generan las diferentes pandillas, por las extorsiones, homicidios y amenazas.

Utilizados

El resentimiento es por el lado político. Lo dice abiertamente. Su opinión es que muchas veces ocurre que quien más ha luchado, más ha servido a una causa, “le dan una patada y lo vuelan por allá”. No oculta su simpatía por el partido en el gobierno y tampoco las críticas al mismo.

En este sentido afirma que “quienes han llevado el yugo (control) de la organización no le dan oportunidad a otra gente”.

Moya agrega: “Y no saben trabajar porque no tienen gente. Se perdió la mística”.

Ella se cuenta al decir que “no tienen gente” y aclara que después la firma de los acuerdos, solo en dos elecciones no apoyó a ese partido, pues “me resentí tanto porque otros solo vienen a lograr”.

Lo que espera esta mujer, a las puertas de nuevas elecciones municipales y legislativas, es “que haya gente que venga a organizar, por lo menos que den espacios. (En San Fernando) hay líderes, pero no les dan espacio”.

Resultados pobres

En las elecciones municipales realizadas el 1 de marzo de 2015, el partido en el gobierno solo obtuvo tres alcaldías, en una zona que era considerada como uno de sus bastiones.
En pleno conflicto armado, el pueblo quedó desolado. Muy pocas personas se atrevieron a quedarse a pesar de la permanente zozobra.

Esa diáspora llevó a muchos lugareños a poblados en el vecino país de Honduras. Otros se fueron a San Miguel o a Moncagua. Y quienes pudieron, se fueron hasta Estados Unidos.

Rosa Elvira Moya sigue siendo miembro de la cooperativa que se formó en el municipio después de 1992. Era un requisito para que pudieran darles las tierras prometidas.

“Pertenecí a una cooperativa, porque había que hacerlo, para que pudieran darle las tierras a uno. Yo lo conseguí, mi esposo no”, lamenta.

Armando Bonilla