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Rafael Barraza: “La música nos une independientemente de edad y las ideologías”

El presidente del Banco Agrícola apoya el Concierto por la Paz y deja sus interesantes reflexiones.

Claudio Martínez

Miércoles 1 de enero de 1992. Rafael Barraza, entonces estudiante de la Universidad Católica de Chile, regresaba a Santiago luego de unos días de vacaciones en La Serena. Poco después de subir al autobús, y cuando se preparaba para unas largas seis horas de viaje hacia la capital, la radio del transporte lo sorprendió con una noticia de su país: en la radio chilena anunciaron que se había logrado la paz en El Salvador. “Eran como las cinco de la mañana cuando escuché la noticia y en ese momento supe que era momento de volver a mi país”.

Barraza, hoy presidente del Banco Agrícola, recuerda con nostalgia aquel momento, lo mismo que el día de la firma, unas semanas después. “Yo vi por TV, en Chile lo pasaron en vivo. Mientras estudiaba para un examen lo veía”, comenta Rafael. Banco Agrícola es una de la tantas compañías que patrocina el Concierto de la Paz, que celebrará el 16 de enero para conmemorar los 25 años de los Acuerdos.

¿Cómo decidieron involucrarse en PA25?

Cuando nos enteramos que se iba a celebrar un concierto por la paz pensábamos que como Banco Agrícola, como banco de los salvadoreños, teníamos que estar presente. Es un hito muy importante en la historia del país. Cuando Samuel Quirós nos trajo la idea era todavía un concepto, pero la verdad es que no nos costó tomar la decisión.

¿Qué expectativas le genera el concierto?

Es un momento de reflexión. Quisiera que nos dé esperanza, ilusión y que nos permita enfocarnos en el futuro. A veces mirar hacia atrás ayuda a mirar hacia adelante. Es un momento muy positivo, el país que salió de la guerra se está enfrentando ahora a nuevos retos, y estos hay que enfrentarlos juntos.

¿Cuáles son los nuevos retos?

Los 25 años son una transición, como en los seres humanos, donde pasamos de una etapa de juventud a una de mayor madurez. Entonces la paz está entrando en una mayor madurez y tenemos que saber qué esperar de esta nueva etapa, pero siempre aprendiendo de que no podemos volver al pasado. Que la guerra no es aceptable nunca más en el país.

¿Qué asignaturas pendientes quedan?

La paz fue importantísima para el país, pero no es suficiente para las aspiraciones que todos tenemos. Nos queda pendiente todo lo relacionado al desarrollo, y lo veo como una cosa bien amplia. La capacidad de buscar el potencial que cada salvadoreño tiene dentro de sí. Hay mucho que hacer.

¿Por qué cree que es importante celebrarlo?

Es importante que la gente recordara por qué se firmó la paz. Y también que la paz la construimos todos, cada uno, cada día que trabajamos por el Salvador. El que finalice una guerra, que se acaben las muertes de tantos inocentes siempre es bueno, y es importante recordarlo. Pero insisto, también es importante saber que la paz la construimos cada día

¿Cómo visualiza los jóvenes?

Están llamados a cuestionar, a exigir. Son los que más afectados se ven por los problemas del país. Si ellos no hacen sentir su voz, estaríamos sin rumbo. Que exijan las oportunidades, pero esa voz tiene que ir con acción, por eso se necesita liderazgo, que no solo sean espectadores, tienen que ser protagonistas en esta visión de El Salvador del futuro.

¿Por qué cree que es importante la música en el ámbito de la celebración de los acuerdos?

Al final, la música es un lenguaje que emociona, la música nos une independientemente de la edad y las ideologías, es algo universal. Tiene esa magia. Es un poco simbolizar la alegría que sentimos cuando se firmó la paz. Y aquellos que por la edad no estaban allí, para inspirarse. El que escuche este concierto se va inspirar, nos dará mucha energía y generará esperanza.

¿Qué más recuerda de aquellos días?

Fue un momento de gran alegría cuando me enteré la noticia en ese bus en Chile. Así como para la generación de mi padre la pregunta era “¿Dónde estabas cuando mataron a Kennedy?”, la nuestra es “¿Dónde estabas cuando se firmó la paz?”.

Armando Bonilla