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“Uno de los déficit más grandes de los Acuerdos es la falta de una cultura de paz”

La firmante de la paz por la guerrilla del FMLN asegura que se ha avanzado mucho en el país en materia de democracia, pero que aún así se necesitan unos segundos acuerdos de nación con el apoyo de organismos internacionales.

José Zometa

Nidia Díaz

Su verdadero nombre es Martha Valladares, pero es mejor conocida en el país y en el mundo como Nidia Díaz, su seudónimo usado durante la guerra y en su militancia en la guerrilla del FMLN.
El Diario de Hoy la contactó a finales de diciembre pasado para pedirle una entrevista con motivo de los 25 años de los Acuerdos de Paz, pero dijo que en ese momento tenía otras ocupaciones. Así que se le abordó junto a otros periodistas en los pasillos de la Asamblea Legislativa sobre ese tema de los Acuerdos firmados en el Castillo de Chapultepec, en México.

En síntesis, Díaz considera que a 25 años de firmados los Acuerdos, el mayor logro de las negociaciones entre la guerrilla y el gobierno fue la reforma política, que les permitió participar en las elecciones e inclusive llegar al poder, pero también el desmontaje de los antiguos cuerpos de seguridad, y también de la dictadura. “Quien no aprecie que se desmontó la dictadura, no conoce la historia”, reclama.

Aún así, la diputada del FMLN dice que hubo puntos que quedaron fuera de los acuerdos, como el de la redistribución de la riqueza, una cultura de paz y también cambios en la Constitución de la República, referente al referéndum y al plebiscito.

¿Qué tanto se ha avanzado en el proceso de paz a 25 años de firmados los Acuerdos?

Las páginas que firmamos hace 25 años no querían decir que ahí está la paz, era el punto de partida sobre qué hemos hecho en la construcción y sobre todos cuáles son los retos y desafíos que tiene el país para alcanzar más democracia y más paz en El Salvador.

¿Cuáles son los pro y contra que han tenido los Acuerdos durante estos 25 años?

Además de haber habido algunas ausencias que uno las reflexiona al cabo de los años; por ejemplo, la visión de género, el derecho de la niñez, el tema ambiental, el tema de más acuerdos económico-sociales, uno los vio como ausencias; es decir, la correlación en ese momento nos dio hasta donde pudimos hacer el acuerdo, para impulsar el proceso democrático que nos permitió espacios y libertades en las nuevas instituciones, y ahí hemos transitado todos estos años.

Uno de los déficit más grandes es la cultura de paz que tenemos que enrumbar y fomentar, y la parte de la redistribución de la riqueza en este país, eso quedó ausente, pero eso se hace a través de políticas fiscales y la generación de empleos, esos son temas de abordaje en estos años.

¿Esas son las deudas que han quedado?

Sí, también la justicia que ya tenemos, mejores mecanismos para resarcir el daño moral y material de víctimas y a su vez la reparación y mecanismo de no repetición. En la Asamblea mucho de eso tenemos que trabajar, en mecanismos de no repetición. Y también otro instrumento que tenemos en la Comisión de Relaciones Internacionales, como son la ratificación de los aspectos de las personas desaparecidas. Ahora hay pro-búsqueda de niños desaparecidos, pero aquí queda en el país una gran contingente de personas, casi 18 mil, que no se sabe su paradero, y la idea es encontrar las tumbas colectivas para ir conociendo la verdad y luego darles cristiana sepultura.

¿Y aspectos buenos que nos dejaron los Acuerdos de Paz?

Bueno, en primer lugar reformamos la Constitución y nos permitió una nueva doctrina en la Fuerza Armada. La Fuerza Armada de hoy no es la misma del pasado. Acordémonos que además de la nueva doctrina tanto en la Fuerza Armada como en Seguridad Pública se disolvieron todos los batallones BIRI que fueron hechos para la guerra. También la vieja Policía (Nacional), la Policía de Hacienda, la Guardia Nacional, se creó un nuevo concepto.

Además se creó la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos para que nunca más el Estado agreda a los ciudadanos, sino que al contrario, vigile que todas las instituciones cumplan. Y se creó un nuevo tribunal electoral, también la nueva forma de elegir la Corte Suprema de Justicia, al Consejo Nacional de la Judicatura; es decir, una reforma principalmente política, que permitiera crear las condiciones para seguir luchando por otros puntos. Y el legado más grande es el diálogo, la concertación, la tolerancia, lo que puede resolver los conflictos.

Los Acuerdos permitieron al FMLN insertarse a la vida democrática del país.

Claro. Nosotros autodestruimos las armas en el momento en que ya los Acuerdos eran irreversibles en muchos componentes. Nosotros mismos que un día las tomamos, las destruimos y se volvieron souvenirs, pero el compromiso principal era participar políticamente en las condiciones creadas, las garantías que creamos no solo para el FMLN, sino para todas las fuerzas políticas.

Ahora hay una Junta de Vigilancia de los Partidos Políticos, los padrones se pueden exhibir, el voto residencial, el voto desde el exterior, el Registro único de Personas Naturales es producto de ese impulso democrático que le dimos al país.

Hay sectores que dicen que el FMLN ha utilizado los mecanismos democráticos para llevar al país por otro rumbo.

No. Seguiremos luchando por una democracia participativa protagónica con independencia de poderes, por eso no estamos de acuerdo con muchas sentencias de la Sala de lo Constitucional que van cambiando las reglas que solo competen a los diputados hacerlo, y en dos periodos de Asamblea.

¿Considera necesario unos segundos Acuerdos?

Yo soy de las personas que cree que podemos llegar a entendernos a través de una agenda y que podamos inclusive tener facilitadores. Es que si en aquel tiempo que había una confrontación armada, un conflicto armado producto de la incapacidad propia de los salvadoreños, que siendo hijos de una misma patria, nos enfrentamos, cómo no va ser posible ahora que hay más condiciones positivas; lo que pasa es que estamos en el año preelectoral y hay gente que antepone sobre todo lo electoral a cualquier aspecto positivo que pueda tener el gobierno, ya lo ven como ventaja política, entonces, ahí se están oponiendo a todo.

¿Se necesita un nuevo acompañamiento de organismos internacionales, como en el pasado, para arribar a nuevos acuerdos?

Sí, es necesario porque es necesario que la cooperación mundial, que le cuesta tanto este proceso, siga vigilante hasta que se construya una paz firme y duradera indestructible. Y la comunidad internacional está apoyando: la ONU, la OEA, todos los gobiernos.

¿Quien aprovechó más los Acuerdos ?

Hubo la transición del modelo neoliberal que comenzó en el 89 que trajo reformas profundas como la dolarización, las privatizaciones, todo eso a la larga no se encontraron nunca con el sentido de los Acuerdos de Paz de democratizar la economía y, a la larga, el pobre se había puesto más pobre y el rico más rico. Muchos te dicen que quienes aprovecharon más el pacto de paz fueron los señores que tenían el poder económico, y te lo dicen los mismos militares, los mismos soldados, ¿por qué? Porque en vez de democratizar la economía, abrir más oportunidades, concentraron más riqueza; pero es el modelo que impulsaron. Y desde que llegó Funes y Sánchez Cerén se ha tratado de detenerla, no quiere decir que se ha desmontado.

Algunos dicen que quien se benefició fue el FMLN que ahora está en el poder.

No, porque esos son derechos políticos y libertades a los que tenemos derecho todos los salvadoreños, lo que pasa es que estuvieron inhibidos por largas décadas y se veía a cada persona opositora como enemigo. Ahora las reglas que cambiamos a través de los Acuerdos de Paz, tuvimos que desarrollar todo eso para desmontar una dictadura militar. Quien no aprecie que se desmontó la dictadura, no conoce la historia.

A 25 años de firmados los Acuerdos, ¿considera que hay democracia en el país?

Hay un impulso al proceso democrático, pero hay que estar pendiente del fortalecimiento de las instituciones, de la depuración de las instituciones, de que las instituciones cumplan su papel.

Tenemos una situación que no lo pudimos lograr en la mesa, que es el plebiscito y el referéndum, tampoco lo tenemos planteado para hacerlo ahorita, pero cómo crearle espacio de participación y diálogo a la ciudadanía son tareas grandes. Hay una indicación precisa a todo el Ejecutivo de que organice a todos los beneficiarios de que la gente se sienta parte de esto como tal. Si aplicáramos el Código Municipal que habla de la consulta en los municipios, quizá esto fuera una contribución, a que la gente no fuera tan indiferente muchas veces.

¿Cuál es la mayor deuda que dejaron los Acuerdos de Paz?

Para mí el déficit quedó en lo económico-social, bastante. ¿Cuantos días de negociaciones en lo económico? Tres días, 72 horas; desde el 27 de diciembre al 31 de diciembre (de 1991), cuando México mandó un avión aquí y luego un helicóptero para ir a traer a (expresidente Alfredo) Cristiani y llevarlo hasta Nueva York, y comenzamos a sentar la mesa que se había venido posponiendo que era la mesa económico-social; pero como éramos dos partes, teníamos que tener una negociación precisamente, eso por un lado, y quizá de lo más grande fue la falta de una cultura de paz.

Héctor Rivera