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Rubén Zamora: “La estrategia que está siguiendo el gobierno es muy débil”

Hoy no hay un clima de  diálogo y negociación para resolver los problemas más urgentes, dice este político de izquierda. Reclama responsabilidad a los partidos, al gobierno, empresarios, a la ciudadanía y a los medios.

Mirella Cáceres

¿Si vemos en perspectiva los acuerdos de paz, cómo se pueden entender?

Los acuerdos de paz podemos verlos en perspectiva como el evento político positivo más importante de la historia del Siglo XX del país, pero al mismo tiempo son un evento incompleto… El desajuste social y político de El Salvador, que es una consecuencia del control militar del poder por más 60 años terminó en un terremoto que fue la guerra. En esa perspectiva, los acuerdos son como una corrección del desajuste estructural que produjo la misma sociedad, pero se refirió a parte del desajuste que era la parte propiamente política y eso le permitió a la sociedad entrar en un nuevo nivel de estabilidad, pero como la falla estructural no se ha corregido totalmente volvimos a tener réplicas… por eso hay una crisis política, económica y social.

¿Debieron advertirse esas réplicas?

El día en que se firmaron los acuerdos, el que hizo el más claro análisis en los discursos en ese momento de lo que había pasado y pasaba, fue Fredy Cristiani, quien dijo dos cosas fundamentales: esta guerra no es una guerra provocada desde afuera, es interna. Pero el segundo elemento que dice es cuáles son las causas internas y dice: la exclusión política y la exclusión económica y social en la historia de nuestro país. Pero de allí pega un salto en el aire el discurso cuando dice que ese es el remedio que empezamos a poner cuando el contenido de los acuerdos es uno de reforma política, y la reforma económica y social la dejó a un lado, ¿por qué?, primero porque la solución no era global, era el reconocimiento que no se podían derrotar el uno al otro, y como dicen los gringos: “Las negociaciones son siempre la segunda mejor opción”.

La salida no era la violencia.

Iba a continuar la violencia a saber por cuánto tiempo… El problema quedó allí definido pero la solución quedó corta. ¿Qué estamos viviendo ahora? Hacemos una reforma política y esa genera algo que ya no vemos en la vida política del país y era un clima de diálogo y negociación y acuerdo… Yo era vicepresidente de la Asamblea, allí predominaba ARENA con PCN, pero había un ambiente de decir ‘resolvamos esto y cumplamos con lo que se ha acordado’. Nosotros decíamos: ‘tenemos que hacer una gran Asamblea Legislativa para ratificar’ que fuera la reafirmación de los acuerdos, pero los amigos de ARENA decían: ‘esperemos, esto empieza’; tenían temor, y así acordamos un programa calendarizado. ¡Pero mire el diálogo! Nosotros queríamos todo de un solo, y ellos decían: con cautela. Entonces acordamos: cautela-continuidad.

Llegaron a un punto de encuentro.

Hubo un acuerdo… Toda negociación, aquí y en cualquier parte del mundo, tiene una base que no solo es lo que hay que negociar sino qué fuerzas tiene cada parte para negociar, y si usted mide la correlación de fuerzas para lo socioeconómico en el momento de la negociación se tenía una asimetría de las dos partes tremenda; por una parte el FMLN quiere una reforma socioeconómica pero no tiene un programa real de cómo cambiarlo,  todavía no lo tienen. El FMLN estaba en una guerra que pretendía  tomar el poder, un poco esa concepción como Fidel Castro y en general toda revolución, que cuando toman el poder después se empiezan a preocupar, y en serio, sobre lo que van hacer porque ya están en el macho…

Y hay que jinetearlo.

Sí, pero que coincide con un gobierno que empezaba a implementar su programa… Entonces, ¿qué correlación de fuerzas había para una reforma (socioeconómica)? El FMLN lo que iba a  pedir era el socialismo y el otro que estaba planteando el neoliberalismo, y eso lo tuvo claro el FMLN. Teníamos que salir de la guerra y como lo entendimos y discutimos muchas veces, este es un acuerdo político.

Estaba claro lo que se negociaba.

Claro, pero  la realidad siguió siendo una contradicción con el pensamiento de los actores… tuvimos una especie de primavera política, pero luego empezó a deteriorarse porque algunos de los instrumentos políticos claves para la reforma política fueron dejados intocados: los partidos políticos. Ese es el error político de los acuerdos.

¿Por qué cree que no se tocó ese punto?

En primer lugar por visión y en parte para no crearle más enemigos a los acuerdos de paz…

Pero segundo, ¿y quiénes son los partidos políticos? Los hijos de la guerra. Para qué nació ARENA, lea el himno de ellos, fue para aplastar la amenaza roja… ¿Que ARENA ha evolucionado?, sí es cierto pero esa raíz nunca la ha querido arrancar. El FMLN nació para hacer la guerra y se desarrolló por más 20 años haciendo lucha militar… pero no ha hecho su reforma a fondo de cómo moverse de la estructuración militar a una propiamente política. Al principio hizo intentos, aperturas muy fuertes pero luego la tendencia de la historia…   Hizo un retroceso, y ahora no tiene nada de eso.

¿Usted dice que no tenemos el clima de negociación y diálogo de hace 25 años, se necesita recuperarlo?

Se necesita más que nunca. En ese sentido, de nuevo es la responsabilidad del sector político, (pero también) el sector empresarial… hay que seguir peleando por eso, y la sociedad civil y los medios tiene un papel fundamental.

¿Deben ser exigentes?

Más exigentes al sector político, (decirle) señores cumplan con lo que dicen. Y allí creo que en general los medios son demasiado complacientes  con el status quo, y no me meto si lo hacen con este partido o con el otro porque hay de los dos… Tercero, hay que empezar a construir como hacemos la renovación o la reforma, o la adecuación de los acuerdos de paz del sistema de partidos políticos del país…

¿No debemos dejar perder lo que de democracia hemos conseguido?

Y esa es una gran responsabilidad del gobierno de la República, de los partidos y de la sociedad civil.

¿Qué debe hacer el gobierno?

Yo le veo a este gobierno como parte positiva que ha intentado el diálogo, pero me parece a mí que la estrategia de diálogo que está siguiendo es muy débil, puede ser que eso es lo más que da o cree que le da la situación, ellos lo evaluarán, o puede ser que la gravedad del problema no ha tocado fondo. Yo le echo más a esto segundo. Yo creo que este problema de polarización va a continuar y hay que atacarlo más a fondo, este proceso solo se puede atacar cuando haya (entre) un gobierno y una significativa parte de la población un acuerdo real, cuando pongamos en segundo lugar los acuerdos en la asamblea de que  toda aprobación es a cambio de.

Alejandro Ibarra